Canela, de Cecilia del Valle

20/5/2020

 “El motivo para hacer Canela fue que ella ya había hecho el cambio de género hacía unos cuantos años y me parecía interesante este nuevo periplo en su vida con la edad que tenía, al ser una transexual grande y siendo una sobreviviente, algo que se da tanto aquí en Argentina como en la mayoría de países del mundo”, dice Cecilia del Valle acerca de su afectuosa ópera prima que retrata el día a día en la vida de Canela, una mujer trans de 58 años, arquitecta y en plena actividad profesional.

 

Lo que es igual de importante es que Canela también está atravesando un proceso de hormonización y está considerando optar por una cirugía de reasignación de sexo. Un paso que crea dudas y da miedo, pero también generas expectativas y mucho deseo de finalmente ser y verse como  siempre lo soñó. Por eso, Canela, la película, es fundamentalmente una película sobre la construcción de la identidad propia.

 

Lo que aquí se explora es, también, la naturaleza del deseo de Canela, tal como ha señalado la directora. Es decir, ¿hasta qué punto el deseo de Canela es completamente genuino? ¿Acaso no podría sentir que su identidad está completa sin una cirugía de reasignación de género? ¿Qué lugar ocupa la genitalidad en la identidad? ¿O sí es esencial para ella operarse? 

Aparte de estas consideraciones, Canela, la película, tiene hallazgos invalorables en la espontaneidad con la que sigue a su protagonista. Ayuda que Canela sea una mujer tan expresiva y natural, con un sentido del humor que todo lo desdramatiza, una luchadora que supo enfrentarse al vacío y, sin embargo, nunca se convirtió en una víctima que se queda inmovilizada llorando en un rincón.

 

Seguramente por eso – entre otras cosas – sus hijos la aceptan tal como es, sin cuestionarla ni juzgarla. No debe haber sido fácil para ellos aceptar la transformación de Áyax en Canela, no sería muy verosímil que lo fuera. Lo que importa es que ahora, en el devenir de la vida de su madre, no hay roces ni reclamos ni discriminación. No es poco. Es mucho más que lo que la mayoría de las personas trans logran conseguir, acá y en la China. Porque, digámoslo de una vez, la transexualidad resulta amenazante para muchas y muchos, como si fuera un espejo que les devuelve una imagen perturbadora que pone en crisis los paradigmas de una sexualidad binaria. Que las y los pone en crisis a ellas/os mismas/os

Volviendo a nuestra protagonista, sería interesantísimo hacer otra película sobre Canela. Porque es mucho lo que hay para explorar y comunicar. Y cuando digo otra película no me refiero a una que hable de su sufrimiento y del rechazo que debe haber recibido por parte de muchas y muchos. No películas netamente de denuncia que, por otra parte, siempre son bienvenidas y necesarias. Es que creo que en este caso en particular hay algo muy luminoso y muy cálido que envuelve al espectador desde los primeros minutos. Es algo personal e intransferible. Dan ganas de quedarse con Canela. 

 

Ah, y una cosa más: el equipo de la película va a contribuir económicamente a uno de los sectores de la población que se encuentran en mayor emergencia social, y por eso por cada entrada vendida, (50 pesos) serán donados a la gestión de fondos para el acompañamiento de personas trans en todo el país a través de las organizaciones y las redes de la Liga LGBTIQ+ de las Provincias. Más no se puede pedir.

Canela (Argentina, 2019)

 

Dirigida por Cecilia del Valle. Escrita por Cecilia del Calle y Romina Tamburello. Con Canela Grandi Mallarini. Montaje: Verónica Rossi. Fotografía: Lucas Pérez. Sonido: Santiago Zecca. Música: Juani Favre. Duración: 77 min.

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