Ciegos, de Fernando Zuber

25/12/2019

 “Ciegos es una película sobre la relación de un niño con su padre ciego. De un chico que deja de lado cuestiones propias de la infancia para entregarse a una vida adulta antes de tiempo. Juan – el personaje de Benicio Mutti Spinetta-, nació teniendo una responsabilidad enorme y atípica: ayudar a su padre –encarnado por Marcelo Subiotto. Ciegos cuenta el viaje que realiza ese padre ciego y su hijo a la casa donde pasó su infancia cuando todavía veía. Pero también narra el viaje iniciático de Juan, este niño no tan niño acostumbrado a guiar a su papá”, dice el realizador Fernando Zuber acerca de su ópera prima que narra su historia en clave intimista, con sutilezas y apuntes aparentemente menores, pero que resultan ser bien  trascendentes.

 

Juan (Benicio Mutti Spinetta, nieto de Luis) es un adolescente de 13 años quien retorna al pueblo de su infancia luego de muchos años junto a su padre Marco (Marcelo Subiotto), para ver a su abuela muy enferma, en sus últimos días. Pero para cuando llegan, la mamá de Marco ya ha fallecido y los recibe Pedro (Luis Ziembrowski), el hermano de Marco. Como señala Zuber, Juan comienza un viaje iniciático al convertirse en lazarillo de su padre, dejando de lado las cosas y diversiones típicas de su edad, empezando a crecer de golpe.

 

Hay otro viaje, también interno, y es el que emprende Marco al habitar y redescubrir esa casa que tantos recuerdos le trae. Hay otros recuerdos, y también secretos, que van más allá de lo doméstico. Es el momento, entonces, de dar un golpe de timón, enfrentarse con fantasmas propios y ajenos, y efectuar urgentes ritos de pasaje.

 

Zuber construye una narrativa minuciosa donde el detalle y el gesto fugaz lo son todo, a tono con buena parte del cine argentino independiente contemporáneo. Con un ritmo acompasado, por momentos ligeramente cansino, Ciegos va contando los pliegues de una historia donde el sufrimiento escondido y el dolor por eso que no se dice son más corrosivos que la peor de las verdades. También a tono con nuestro cine indie, Zuber dirige a sus actores magistralmente y así Subiotto se transforma en el personaje, mejor dicho se funde con el personaje. No vemos al actor, vemos a Marco. Ziembrowski es tan verosímil como siempre, un actor confiable que rara vez da un paso en falso. Y en Ciegos hace todo bien. Spinetta también es admirable en una interpretación viva, a flor de piel, muy verosímil.

Yendo en contra de las convenciones de la mayoría de las películas que representan a los ciegos como seres bondadosos y sufridos, o sabios y aleccionadores, o resentidos y pendencieros, o completamente dependientes e incapaces de hacer nada solos, en Ciegos el personaje de Subiotto (que perdió la vista en un episodio del que no se quiere hablar) no es nada de todo lo anterior. Es bondadoso, hasta cierto punto, sufre, pero no necesariamente por su ceguera, tiene algo de sabiduría pero le falta mucho por aprender, guarda algunos rencores pero no los suficientes para ser pendenciero, es una persona dependiente pero bien puede hacer muchas cosas solo. Y, lo más importante de todo, su conflicto central no es la ceguera en sí misma. O, al menos, no la ceguera óptica. Porque si se trata de no ver lo que no nos gusta, todos somos un poco ciegos.  

 

Entonces, cuando los personajes son tan creíbles y las interpretaciones tan cohesivas – y lo mismo ocurre con los actores secundarios – es imposible no creer en el mundo que esta película construye. Hay aquí un sentido de tiempo y espacio que nos traslada a un lugar que nos gustaría explorar, lejos del mundanal ruido y con rutinas propias, aunque con una tensión subterránea que se hace sentir de tanto en tanto. Marco está en el centro de esas tensiones, pero eso no significa que se circunscriban solo a él. El drama, aunque parezca singular, tiene ribetes mucho más amplios.

 

La pata floja de Ciegos es su tercer acto, más concretamente su desenlace. Es precipitado, le falta la contundencia que el conflicto pide, y es hasta un poco anticlimático, sobre todo considerando el impulso que el drama había ganado hasta ese momento. Incluso hay algo que gira un poco en falso. Dejando estos problemas de lado, Ciegos es una ópera prima de un autor que merece ser tomado en cuenta. Realmente dan ganas de ver su próxima película.

Ciegos (Argentina, 2019). Puntaje: 7

 

Dirigida por Fernando Zuber. Escrita por Leonel D’Agostino, Diego Fleischer, Fernando Zuber. Con Marcelo Subiotto, Benicio Mutti Spinetta, Luis Ziembrowski, Omar Sánchez, Isabel Aladro, Matías Recalt, Tomás Díaz, Rocío Delzuz, Camila Sosa, Karim Jail Alé. Fotografía: Iván Gierasinchuk. Montaje: Santiago Estévez, Delfina Castagnino. Música: Alberto Shwartz, Marcelo Zuber, Fernando Zuber. Sonido: Diego Martínez. Duración: 83 minutos. 

 

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