Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico Clavellino

26/7/2019

“Ésta es una película íntima, familiar, sobre un paso necesario, aunque no siempre fácil, que se produce en todas las relaciones entre padres e hijos. Los hijos siempre se marchan de casa. Es ley de vida, dice la expresión. Y aún así, no hay ninguna fórmula segura para emprender este viaje," señala la directora española Celia Rico Clavellino acerca de su premiada ópera prima Viaje al cuarto de una madre, que narra la historia de de Leonor (Anna Castillo), una adolescente que quiere irse de su casa, pero no se anima a decírselo a su madre, Estrella (Lola Dueñas). Que Estrella se dé cuenta de que no puede retener a su hija no le quita la angustia que  le provoca su partida.

 

Pero hay algo más que hace que la separación entre madre e hija sea tan delicada: un padre y esposo que ha muerto no hace mucho, aunque no se sabe cómo ni exactamente cuándo. Es que no es nombrado prácticamente nunca, como si así fuera más fácil duelarlo. No se las ve llorando por los rincones ni envueltas en un manto de melancolía, pero se intuye que hay una tristeza subyacente que no se irá enseguida. Ya se sabe que cada uno hace el duelo a su manera y la mayoría de las personas lo hace como puede.

 

Viaje al cuarto de una madre es una película de personajes, climas y observaciones sutiles, y no de trama con vicisitudes diversas que marcan picos de acción y puntos de giro. En términos convencionales se podría decir que pasa poco y nada. Pero, en rigor, esto no es verdad. Porque lo que sucede está en el interior de los personajes, son sentimientos y emociones que a veces se exteriorizan y otras veces, no. Así, la mirada de Clavelellino propone un abordaje intimista, cercano, aunque también toma la distancia necesaria para permitir que Leonor y Estrella no se revelen del todo.

 

Estéticamente, la propuesta de la directora es audaz. Casi toda la película está filmada en planos fijos que duran varios minutos. Es la observación lo que prima y por eso la cámara reposa lánguidamente y así da cuenta de gestos, detalles, momentos. Gran parte de la película está filmada en el interior del departamento que comparten madre e hijo, con encuadres dentro del encuadre y una paleta casi monocromática que comunican una sensación de encierro. Expresivamente, es impecable.

 

En el orden de la historia, no todo funciona tan bien. Es que ocurre algo que es muy común en películas de observación, sean ficciones o documentales. De tanto en tanto, la narrativa es un poco morosa, se empantana en escenas puramente descriptivas y así el relato pierde su pulso. Queda la duda de si la directora buscaba este efecto o si es una consecuencia no deseable de la estructura dramática. Quizás sea un poco y un poco. Se ve la punta del iceberg y sería deseable ver un poco más del iceberg.

 

De todos modos, Viaje al cuarto de una madre es una película que muestra el ojo alerta y el sentido estético de una directora que pisa firme, sin miedo a desarrollar un estilo personal. 

Viaje al cuarto de una madre (España, 2019). Puntaje: 7

 

Escrita y dirigida por Celia Rico Clavellino. Con Lola Dueñas y Anna Castillo. Fotografía: Santiago Racaj. Montaje: Fernando Franco. Duración: 94 minutos.

 

 

 

 

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