Breve historia del planeta verde, de Santiago Loza

4/6/2019

“Breve historia del planeta verde trata del viaje que deben emprender tres personajes para dar sepultura al cuerpo de un extraterrestre. Lo que no puede ser asumido como normal, lo que está fuera del mundo socialmente aceptado, se vuelve un cuerpo extraño e incómodo. Lo “extraterrestre” en la película es lo diferente, lo desplazado, lo marginal. Los tres personajes llevan un cuerpo que se relaciona al de ellos. Padece la misma extrañeza”, dice Santiago Loza (Extraño, La invención de la carne, Los labios, Malambo, el hombre bueno) acerca de su nueva película, una suerte de cuento con aire de leyenda que tiene toques de comedia de un humor asordinado y alguna que otra aventura, todo dentro del terreno incierto del fantástico.

 

Ganadora de dos premios Teddy en el Festival de Berlín y de dos menciones especiales en el BAFICI 2019,  Breve historia del planeta verde ya encontró su lugar en la cartelera porteña: se puede ver todos los días a las 21:30 en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, hasta el miércoles 12 de junio; y también en los Espacios INCAA. Tal como lo señaló su director, ésta es una película más accesible que aquellas que han caracterizado a buena parte de su cine. Pero, a no equivocarse: accesible no significa simple o simplista o pasatista. En cambio, la diferencia está en que su narrativa es menos oblicua, el subtexto está más a la vista, y su  enunciación es más directa. Claro que viniendo de Loza lo que se mantiene inalterable es la mirada sensible y profunda, y el tono de emotividad contenida hacia sus personajes y sus conflictos. Cine de autor de otro color, por así decirlo.

 

Tres son los jóvenes protagonistas de esta historia tan diferente. Está Tania (Romina Escobar), una chica trans, gordita y de mirada intimidatoria, que hace shows como drag queen  en boliches de Buenos Aires. Está Pedro (Luis Soda), un chico joven sin una orientación sexual definida y con penas de las que nunca habla. Y está Daniela (Paula Grinzpan), quien se acaba de separar de su novio y sobrevive como puede con una tristeza que nunca la abandona. Los tres son amigos de toda la vida y los tres van a embarcarse en un inesperado viaje iniciático sin rumbo preciso.

Porque a Tania le avisan que su abuela ha muerto y que tiene que volver a esa casa querida que ella habitó de niña. Una casa que le trae muchos recuerdos agridulces. Lo que no se imagina ni por asomo es que un alien (sí, un extraterrestre) había aparecido en la casa de su abuela tiempo atrás y se había quedado a vivir con ella, haciéndole compañía durante muchos años. Hasta que se enfermó y la abuela lo congeló para evitar que muriera porque pensaba que eventualmente alguna nave espacial vendría a buscarlo. Eso no ocurrió. Entonces, ahora Tania tiene que llevar al alien al lugar donde apareció por primera vez, allá lejos y hace tiempo. Y la van a acompañar Pedro y Daniela.

 

Como en una road movie, los tres amigos van a atravesar momentos de transformación, afianzando su mirada interna para con su propia extrañeza: defender el ser “diferentes” en un mundo de tanta “normalidad” es un modo de marcar su territorio y hacer valer los colores de su humanidad. Humanidad que, precisamente, les permite conectar y empatizar con la suerte de este misterioso alien, un ser no humano que sin embargo fue cuidado y amado como tal, sin distinción alguna. Un alien enfermo que, de estar conciente, seguramente entendería el sufrimiento que causan las heridas abiertas en los corazones de Tania, Pedro y Daniela. Y los ayudaría a sanar, como ellos lo están haciendo con él ahora.

 

Con un articulado diseño de sonido que sugiere intriga y la inminencia de sucesos inesperados,  una muy cuidada fotografía que crea climas que corren al realismo de su zona tan cómoda y un montaje con una cadencia un tanto lánguida, Breve historia del planeta verde es una verdadera rareza dentro del cine argentino: adquiere trascendencia sin pretenderlo, y solidez en su discurso sin deletrearlo nunca. Es una película que entretiene en el mejor sentido del término, que ofrece más preguntas que respuestas y que confía en la sensibilidad del espectador para ir construyendo su propia aventura a medida que es un testigo privilegiado del camino de sus protagonistas.

Breve historia del planeta verde (Argentina, Alemania, Brasil, España, 2019) Puntaje: 7

 

Escrita y dirigida por Santiago Loza. Con Romina Escobar, Paula Grinszpan, Luis Sodá, Elvira Onetto, Anabella Bacigalupo, Léo Kildare Louback. Fotografía: Eduardo Crespo. Música: Diego Vanier. Montaje: Lorena Moriconi, Iair Michel Attías. Sonido: Tiago Bello, Nahuel Palenque. Dirección de arte: Fernanda Chali. Duración: 75 minutos. Funciones a las 21:30 en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, hasta el miércoles 12 de junio. 

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