Fin de siglo, de Lucio Castro, en el BAFICI

11/4/2019

Fin de siglo, la ópera prima de Lucio Castro en competencia argentina del BAFICI 2019 narra, en primera instancia, un encuentro entre dos hombres que se conocen de casualidad (Grindr mediante) en Barcelona. El sexo es apasionado y espontáneo, y hasta parecería que hay cierta química que no suele estar presente en la mayoría de los encuentros de sexo casual. Uno de ellos es argentino y reside en Nueva York (Juan Barberini) y el otro es español y vive en Berlín (Ramón Pujol). Después del sexo, de charlas amigables y de preguntas varias se dan cuenta de que ya se habían conocido veinte años atrás. Eso sí: en circunstancias de vida completamente diferentes. Hasta se podría decir, sin tomarlo literalmente, con identidades diferentes. Tiene sentido que no se acuerden. Más sentido tiene aún que ahora sí quieran conocerse en serio.

 

“El amor es un asunto de coordinación. De nada sirve conocer a la persona indicada si no es en el momento justo”, reza uno de los intertítulos de 2046, de Wong Kar Wai. Algo de esa noción, o mucho de eso, hay en Fin de siglo. Se la puede pensar como un singular estudio de personajes que se construye desde las coordenadas del azar, los caminos que se bifurcan (pero luego se encuentran) y las posibilidades de vivir las vidas que se dejaron pasar. O como una reflexión sobre las posibilidades de construir vínculos en un aquí y ahora que se impone subrepticiamente.  

 

No hay aquí ni lamento ni melancolía por el paso del tiempo, no se trata de la decadencia que viene con el paso de los años. Porque aquí el tiempo aparece como una fuerza de cambios y nuevas posibilidades. Por otra parte, Fin de siglo se pregunta acerca de las identidades, de quienes fuimos y quienes somos, y como fue la travesía de un punto a otro. Muchas de las preguntas no tienen respuestas, hay que saber eso desde el vamos. Porque queda bien claro que a Castro no le interesa (y  lo bien que hace) fijar los sentidos en una narrativa rígida y formulaica. Esta dramaturgia respira mucha libertad e imprevisibilidad y se anima a ir siempre un poco más allá con flashbacks impensados y elipsis complejas  – lo que no significa que siempre funcione, pero al menos la búsqueda de algo nuevo está presente.

 

Es interesante observar cómo crece la química entre la pareja de amantes. En pocos minutos ya se puede percibir que se sienten cómodos juntos y que de verdad se desean. Sus conversaciones están en un registro coloquial y son muy creíbles. En el fluir del diálogo hay un aire al diálogo de Antes del amanecer, de Richard Linkater – para el caso, también de Antes del atardecer y Antes de la medianoche – ya que en su naturalismo hay también una cuota de estilización. Por su lado, Juan Barberini y Ramón Pujol desarrollan sus personajes sin impostaciones ni manierismos. Por eso se hacen entrañables y, sobre todo, muy humanos. Y eso se nota desde el primer plano.

 

Fin de siglo muestra la mirada lúcida de un director joven que tiene no poco para decir y que sabe cómo decirlo. Quizás sea una película despareja y eso no le juega a favor. Pero son los hallazgos los que cuentan y los que hacen que sea la pieza única que es. No es poca cosa.  

 

Fin de siglo (Argentina, 2019)

 

Dirigida y escrita por Lucio Castro. Con Juan Barberini, Ramón Pujol, Mía Maestro. Fotografía: Bernat Mestres. Montaje: Lucio Castro. Sonido y música: Roberto Lombardo. Producción: Joanne Lee. Producción ejecutiva: Lucio Castro.

 

  

   

 

 

 

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