La distancia, de Franco Palazzo, en el BAFICI

10/4/2019

En un Bafici al borde del desguase y alejado de sus orígenes, resultaba imprescindible husmear en lo más independiente, en esas películas que vienen pidiendo pista y con las que, muchas veces, el festival ha sabido sorprendernos. Así fue como apareció La distancia, de Franco Palazzo, la intensa historia de un duelo, el duelo de Amparo luego del suicidio de su amiga Camila.

 

Tras Arriba quemando el sol y Tejen, ambas de 2014, La distancia es la tercera película de la productora MasRuido, fundada en 2013 por estudiantes, hoy graduados, de la carrera de Cine de la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Partiendo de la necesidad de cubrir varias tareas a la vez, de no esperar financiamiento y pensar un proyecto posible, los realizadores se embarcaron en una nueva gesta de este “cine guerrilla” como le llaman, encontrando apoyo en productoras amigas y haciendo del cooperativismo un modus operandi para desarrollar sus films.

 

Y así, con bajos presupuestos, poniendo en cuestión el guión cuando se piensa la puesta en escena durante el rodaje y tomando el montaje como una tercera instancia de re-escritura, MasRuido, Palazzo y compañía desembarcan en el Bafici para afirmar su independencia.

 

El film, que integra la sección Operas primas, comienza con un cuadro que nos podría transportar a El desierto Rojo, ese inmenso clásico de Michelangelo Antonioni que dibujaba un mundo enceguecido por la sed de progreso industrial. Pero no, es un plano de establecimiento de la refinería YPF, en el camino que conecta La Plata y Ensenada, seguido de un colectivo de la línea 275 (toda una asociación con esa zona industrial), que atraviesa la ruta a la vera de esos monstruos de hormigón humeantes.

 

La cámara, y aquí un primer dato, solo se mueve en escenarios reales de la ciudad de las diagonales y alrededores, sus calles, sus boliches, su plataforma industrial o la Facultad de Bellas Artes. Y para el casting, siguiendo con el principio de localía, también fueron convocados artistas plásticos de la escena underground platense e integrantes de las bandas Isla Mujeres y 107 faunos, que hoy suenan en la ciudad.

Un magnético primer plano de Camila (Mora Sánchez Viamonte), con la mano ocultando su rostro, da inicio al conflicto. ¿A Camila le molesta el sol? ¿Es un  personaje que está atrapado? o más bien…¿alguien que está y no está?

 

Una sensación extraña se produce en el espectador cuando en el siguiente fotograma la ve pedaleando con su bicicleta hasta que cierra los ojos y es atropellada. Algo había de anticipación en ese rostro que no pudimos ver cuando fue encuadrado por primera vez.

 

A partir de acá, asistiremos al calvario de su amiga Amparo transitando el duelo. Interpretado por Amparo Torres que desarrolla una intensa composición, este personaje va transitando el dolor por la ausencia de su amiga, y a la vez la lucha por intentar reconstruir su vida. En medio de intensos flashbacks que le recuerdan a Camila “atravesando la vida cargada de dudas sobre su forma de relacionarse con los otros y con ella misma”, según reza el dossier del film, Amparo encontrará un horizonte: exponer la obra en la que su amiga (artista plástica y baterista de la banda en la que ella es guitarrista y cantante), estaba trabajando antes de su muerte.

 

Apelando a la proximidad con los personajes, La distancia (paradójicamente) se acerca y se aferra a los rostros que oscilan entre el eros y el thanatos, entre el suicidio y la posibilidad de seguir viviendo. Estos primeros planos y planos detalle tan cercanos sensibilizan al espectador, pero un tono documental lo distancia y lo empuja a construir en los márgenes, en los bordes, en las elipsis.

 

Al mejor estilo neorrealista, la estética emparentada a los modos de producción es la que imprime al film ese fuerte carácter documental, por lo que, según Juan Manuel Molina, productor del film, “algún día la película dará cuenta de una época con una cierta forma de producir, dará testimonio de un tipo de cine”.

 

Y en un mundo donde la industria más bien expulsa en lugar de contener, Palazzo y su troupe, con la impronta de un cine escuela, logran crear una película atractiva, sugerente, una película de atmósferas, de personajes y, sobre todo, de sensaciones.

La distancia (Argentina, 2019)

 

Escrita y dirigida por Franco Palazzo. Con Amparo Torres, Mora Sánchez Viamonte, Manuel Vignau, Julissa Erretegui, Elena Radicciotti. Fotografía: Luisina Anderson. Montaje: Pablo Rabe y Roberto Bernasconi. Dirección de arte: Ignacio Vaello. Sonido: Ramiro Díaz Agüero. Música: Isla Mujeres/Amparo Torres/Elena Radiciotti/Borracara/ Nunca fui a un parque de diversiones/Joyaz Producción ejecutiva: Juan Manuel Molina

 

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