Belmonte, de Federico Veiroj

31/3/2019

Javier Belmonte (Gonzalo Delgado) es un pintor uruguayo de unos 40 y pico de años a punto de hacer una exposición en el Museo de Artes Visuales de Montevideo. Su obra goza de cierto prestigio y hasta tiene compradores ávidos que vuelven una y otra vez. Sin embargo, no se lo ve muy entusiasmado con su devenir cotidiano. Es que el estado de malestar y tristeza escondida que atraviesa es de índole personal. Porque se divorció de su esposa (se puede intuir que no fue de común acuerdo), extraña a su hija Celeste (a quien ve menos de lo que desearía) y quiere estar cerca de su ex-mujer cuando nazca su segundo hijo con su nueva pareja. Y, por ahora, todas estas cosas no están pasando.

 

Dirigida por Federico Veiroj (La vida útil, Acné y El apóstata), Belmonte tiene algo de la melancolía pegadiza de su primera película y un poco del medio tono asordinado de la tercera. Javier es un personaje en crisis que nunca vocifera su desasosiego, pero sí se muestra fóbico para con el mundo. A medida que avanza el metraje, se van dando los pasos para llegar a un estado más gratificante, y en este proceso un nuevo acercamiento con su hija es clave. Esta relación padre e hija está retratada con sensibilidad, sin lugares comunes, con mucha verosimilitud, y es lo mejor que tiene la película. Gonzalo Delgado y Olivia Molinaro Eijo (quien interpreta a Celeste) son tan naturales como espontáneos y no desentonan nunca – no debería sorprende porque la dirección de actores es uno de los puntos fuertes del director uruguayo.

 

 Quizás el relato tenga sus momentos redundantes: hay cosas que se entienden desde el vamos y aún así se enuncian varias veces. Pero, también se podría pensar que esta repetición es justamente un camino a transitar para llegar a un destino nuevo. Porque como El apóstata, Belmonte también es una historia de liberación que tiene algunos desvíos imprevistos. Del estatismo al movimiento hay un trecho y a veces Javier se estanca, sin querer o a propósito. Hasta que vuelve a tomar impulso y retoma la marcha.

 

Fotografiada en tonos vivos y corriéndose ligeramente de un registro realista, Belmonte tiene climas que son más elocuentes que las propias palabras. Por momentos, hay una sensación de atemporalidad que todo lo abarca. Sin siquiera proponérselo, es la niña con su mirada la que quiebra la retracción con la que vive su padre. Es ella la que con su luminosidad y frescura le da otro pulso a la realidad más prosaica. Porque para la poesía Javier tiene sus pinturas, que con crudeza expresan su convulsionado mundo interior. Quizás no dentro de mucho tiempo haya otras que transmitan algo de paz. Y alegría también.

 

Sin un ápice de solemnidad ni voluntad de iluminar conciencias, Belmonte es una película que puede parecer, a primera vista, común y corriente. Pero mirando más de cerca aparecen sus singularidades que la hacen tan diferente. Y tan humana.

Belmonte (Uruguay, México, España, 2018) Puntaje: 7

 

Escrita y dirigida por Federico Veiroj. Con Gonzalo Delgado, Olivia Molinaro Eijo, Tomás Wahmann. Fotografía: Ana Polio, Arauco Hernández Holz. Montaje: Manuel Rilla, Fernando Franco. Música: Leo Masliah, Gervasio Tarragona & Javier Bezzato - Rafael Bonavita - Diane Denoir & Eduardo Mateo - Pedro Dalton & Buenos Muchachos - Carlos Gardel & Alfredo Lepera - Orquesta Juvenil del Sodre. Duración: 75 minutos

 

         

 

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