LatinArab, Festival Internacional de Cine Latino Árabe

20/3/2019

La Asociación Civil Creciente Cine Fértil, organizadora del Festival Internacional de Cine Latino Árabe LatinArab, presenta su octava edición que se llevará a cabo del lunes 25 al domingo 31 de marzo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El Complejo Bajo Plaza del Centro Cultural Gral. San Martín, la Alianza Francesa, la Biblioteca del Congreso de la Nación, la Legislatura Porteña serán las sedes y puntos de encuentro.

 

En palabras de Edgardo Bechara El Khoury, director ejecutivo de Cine Fértil y LatinArab: “El festival contribuye al desarrollo de programas entre redes culturales, y la producción y coproducción cinematográfica a través del diálogo intercultural en términos de igualdad y equidad entre ambas regiones. De este modo se muestra también abocado a disminuir prejuicios y erradicar toda forma de odio y racismo con sus políticas y programas de alteridad. LatinArab viene cambiando esta forma de mirar a este extrañamente llamado “mundo árabe” que con una mirada sur-sur llena de entusiasmo y energía está modificando las dinámicas culturales y audiovisuales entre nuestras regiones”.

 

Aquí algunas de las películas más importantes del festival:

 

Volubilis, de Faouzi Bensaïdi (Francia, Marruecos, Catar, 2017)

Con Mouhcine Malzi, Nadia Kounda, Abdelhadi Talbi, Nezha Rahil, Faouzi Bensaïdi

 

Volubilis es una historia de amor en un mundo de desesperanza, donde la belleza se encuentra entre las ruinas. En la ciudad Marroquí de Meknes, los recién casados Abdelkader y Malika luchan por ganarse la vida. Sueñan con dejar el hogar familiar y comenzar una vida propia. Pero un día en el trabajo, Abdelkader atraviesa un violento incidente que transformará por completo su destino.

 

La sanadora, de Mohamed Zineddaine (The healer, Marruecos, Italia, Catar, 2018)

Con Fatima Attif, Mehdi El Arroubi, Ahmed El Moustafid, Misrine Adam, Hanane El Kabani

 

En las afueras de un pueblo minero, el joven Abdou intenta aprender a leer y escribir. Su madre adoptiva Mbarka, la curandera del lugar, busca proteger su lugar de privilegio a través de las leyes del oscurantismo. Chaayba, un excéntrico ladrón, sufre una enfermedad en la piel y termina visitando a Mbarka en búsqueda de una cura. Como las vueltas de un carrusel, los destinos de estos tres personajes terminarán uniéndose.

 

La decisión, de Mohamed Al-daradji (The journey, Francia, Irak, Catar, Reino Unido, 2017)

Con Zahraa Ghandour, Amir Ali Jabarah.  

 

Una noche en diciembre de 2006, la joven Sara ingresa a la estación central de Bagdag decidida a hacer estallar su cuerpo en un ataque suicida. Pero su objetivo se complica cuando sus intenciones son descubiertas por Salam. Determinada a cumplir su plan, Sara toma a Salim como rehén a pesar de que los límites de su propia capacidad son puestos en cuestión. Atrapados juntos en un estado de confusión y temor, Sara y Salam se ven obligados a examinar sus propias creencias desde lugares opuestos.
Transcurriendo a lo largo de un día en la estación de Bagdag y sus alrededores, la película conforma un retrato que provocativamente espeja la sociedad iraquí contemporánea, al mismo tiempo que plantea la compleja cuestión en torno al modo en que el odio crece dentro de cada quien. Filmada en la capital de Irak, The journey se desenvuelve con una intensidad apasionante. En tiempos de agitación política, el film evita el sensacionalismo y prioriza los interrogantes sobre las limitaciones de la humanidad.
Kiva Reardon (TIFF)

 

 

Rosas Venenosas, de Ahmed Fawzi Saleh (Poisonous Roses, Egipto, EEUU, Francia, Catar, 2018)

Con Koky, Mahmoud Hemida, Ibrahim El Nagary

 

Saqr vive en el distrito de las curtiembres de El Cairo, un barrio pobre dominado por el ruido de pieles trituradas y el hedor de las aguas pútridas. Él sueña con una vida mejor lejos de allí y su hermana Taheya hace todo lo posible por disuadirlo.
El ruido de las máquinas retumba en callejones inundados por aguas de colores inquietantes; montañas de pieles ensangrentadas se pudren al calor; los vapores químicos atraviesan sin esfuerzo guantes y barbijos: con ímpetu documental, el comienzo de Poisonous roses atraca todos los sentidos a la vez. No cualquiera puede filmar esa geografía –complemento, quizá, de la que retrataba en In the last days of the city– sin hundirse en la sordidez o el miserabilismo. Saleh sí:concentrándose con rigor absoluto en el relato y sus personajes, nos convence de que solo podrían existir en ese mundo y que ese mundo existe solo para ellos.
Agustín Masaedo (BAFICI)

 

Panóptico, de Rana Eid (Panoptic, El Líbano, 2017)

 

Panóptico revisa los últimos años de la guerra civil en el Líbano a través de los ojos y oídos de su realizadora, hija de un militar del ejército libanés.

Rana Eid indaga sus propias raíces y las del país a partir de las marcas que dejó la historia (y también las que quedaron ocultas) en el paisaje urbano. Alternando la superficie luminosa y el movimiento de la autopista con la quietud subterránea y las penumbras de la cárcel, logra un juego entre distintos espacios y tiempos que invita a reflexionar no sólo sobre el pasado sino también sobre el Beirut actual.
Con una puesta en escena que aprovecha al máximo la expresividad de los planos fijos y los sonidos, Rana Eid realiza un documental con elementos experimentales que demuestra el fuerte compromiso personal que puede implicar al cineasta en aquello que decide narrar.

María Jesús Santangelo

 

Separación, de Hakar Abdulqader (Havibon, Irak, 2017)


Tras huir de su pueblo tomado por el ISIS, dos mujeres hacen frente a la pérdida de un hombre, hijo y esposo, que ha partido del campo de refugiados en búsqueda de provisiones. A partir de este escenario, Hakar Abdulqader compone un retrato sobre la fortaleza de una madre y de una esposa, tironeadas entre el abandono y la llegada de una nueva hija. El director decide representar la adversa realidad enfocándose en la permanencia de las tareas cotidianas y con una sensibilidad que escapa al miserabilismo. La acción constante de la protagonista –la búsqueda de señales de su hijo no le impide ayudar a sus nietos y vecinos– aparece como indicio de un sufrimiento que, para el director, no debe ser expresado con música trágica y retórica de melodrama, sino con una distancia que mantenga despierto al espectador.

María Jesús Santangelo

 

Borrado, el ascenso, de Ghassan Halwani (Erased, Ascent of the Invisible, El Líbano 2018)

 

En 2014, en una pared de Beirut se han acumulado capas de miles de afiches. Frases para vender y fragmentos de imágenes saltan a la vista: departamentos, dulces, conciertos, préstamos, restaurants, plomería, tours religiosos… De pronto, en el medio de los escombros, de un vistazo se observa una porción de un rostro dibujado. Solo un bigote, el rastro de una sonrisa tímida, una pera y una parte de oreja. En la imagen pueden verse también fragmentos de una campera de cuero.
Un vagabundo con un lápiz dibuja el resto del rostro, incorporando las partes faltantes. “La imagen de un hombre y sus rasgos adquirieron forma ante mí, ¿pero quién es este hombre?” En su recorrido por Beirut, numerosos encuentros e incidentes constantemente confrontan al vagabundo con las imágenes de las personas desaparecidas durante la guerra civil libanesa. Pero el vagabundo se enfrenta a una ciudad que intenta a toda costa borrar esos rastros hasta que no sean posibles de recuperar.
Kiva Reardon (TIFF)

 

De ovejas y hombres, de Karim Sayad (Of Sheep and Men, Francia, Catar, Suiza, 2017)


“Constantemente nos sentimos traumatizados porque en Argelia mucha sangre fue derramada”. A partir de lo enunciado por Samir, uno de los protagonistas de Of Sheep and Men, Karim Sayad realiza un documental donde las prácticas populares de la Argelia actual pueden ser leídas a la luz de la historia del país.
El filme sigue el día a día de Samir, un vendedor de carneros que se prepara para aumentar su clientela en los días previos a la festividad de Eid al Adha y a Habib, un joven que sueña con hacer de su carnero un ganador de riñas. La abundancia de planos cerrados sobre animales construye una puesta en escena que repone la cercanía entre los humanos y sus carneros, quienes comparten espacios e, incluso, comida.
En torno a los carneros se superponen dos rituales, a veces opuestos: uno religioso de
sacrificio y otro pagano de competencia. Ambos dan cuenta de esa violencia que ha
dejado su marca en el pasado reciente de Argelia, mientras que los sueños y la inocencia
de los muchachos más jóvenes parecerían definir un nuevo rumbo.
María Jesús Santangelo

 

Más información en: www.latinarab.com

 

 

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