La nostalgia del centauro

24/2/2019

Desde un principio nos interesó ir más allá del mero registro observacional en el que ellos, pasivamente, se convirtieran en objeto antropológico de nuestro interés cinematográfico. Lo que quisimos fue ir al encuentro de ese mundo a punto de extinguirse, obstinado en su potente inercia incandescente que nos acercaba afable y dolorosamente a la vez, la pregunta por el arraigo y la pertenencia”, dice Nicolas Torchinsky acerca de su contemplativa ópera prima La nostalgia del centauro, estrenada mundialmente en los festivales Visions du Réel y DOK Leipzig y en la competencia argentina del Festival Internacional de cine de Mar del Plata, y ahora en exhibición en el Malba, los jueves de febrero a las 19:00 h.

 

“Ellos”, los protagonistas del film a los que Torchinsky no quiere transformar en objetos antropológicos, son Doña Alba Rosa Díaz y Juan Armando Soria, un gaucho anciano que habla poco y nada (pero recita coplas) y su mujer, también una anciana bastante lacónica que gusta de recitar el Padre Nuestro diariamente. El mundo que ellos habitan y que Torchinsky explora es el pequeñísimo poblado de Colalao del Valle, en Tucumán. Es un mundo que parece estar suspendido en el tiempo, en tierras olvidadas por Dios, a punto de desaparecer en cualquier momento. Aún así, la pareja de ancianos continúa con su vida cotidiana, sin entrar en contacto con el mundo exterior.

 

Que La nostalgia del centauro es un documental observacional es un hecho. La cámara acompaña el día a día de la pareja, describe su universo, es testigo de detalles y gestos que podrían, a primera vista, pasar desapercibidos. Pero, a diferencia de muchos documentales observacionales – y tal como dice Torchinsky – los ancianos no son sujetos pasivos observados a través de un microscopio. Acá no se trata de registrar y nada más. No se trata de una fascinación por la contemplación en sí misma. En cambio, la idea es evocar la sensación de desaparición de un pequeño gran mundo. Porque a la vez que La nostalgia del centauro es una aproximación a la tradición gauchesca y a la cuestión de la tradición, también es una meditación de carácter existencial, por así decirlo. Por eso tiene volumen, espesor, densidad.

 

Y que es una película bellísima queda claro desde el primer plano que nos muestra un impresionante cielo estrellado en parajes desolados, como si hubiéramos vuelto al comienzo de los tiempos. De a poco y con ritmo muy pausado, el documental va revelando su pulso, y al hacerlo también hace tangible el pulso de la vida en estos cerros tucumanos. Prácticamente todos los planos son bellos: en su composición, en su encuadre, en su iluminación. No es el tipo de belleza que llama la atención sobre sí misma, sino que una que sigilosamente y con disimulo expresa todo su esplendor en un entorno que, por momentos, tiene algo de surreal. Como uno imagina que podría ser un viaje en el tiempo.  

 

La nostalgia del centauro (Argentina, 2017)  Puntaje: 7

 

Dirigida por Nicolás Torchinsky. Fotografía: Baltasar Torcasso. Montaje: Ana Poliak, Nicolás Torchinsky. Sonido: Sofía Straface, Sebastian Gonzalez. Música: Pablo Butelman. Duración: 70 minutos.


 

 

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