La última familia, de Jan P. Matuszynski, en el Festival de Cine Polaco

8/10/2018

La última familia, la sensible ópera prima de ficción de Jan P. Matuszynski, está basada en hechos reales y narra la historia de la familia Beksinski: el legendario pintor Zdzislaw Beksinski  (Andrzej Seweryn), su esposa Zosia (Aleksandra Konieczna) y su hijo, intérprete y DJ, Tomasz (Dawid Ogrodnik), quienes viven con sus abuelas en un viejo edificio de departamentos. Todos, en mayor o menor medida, buscan refugio en el arte ante sus fracasos para vincularse como familia y también en sus vidas íntimas. De fondo, hay otra realidad, también muy singular: la Polonia detrás de la cortina de hierro, con sus propios problemas y desequilibrios.  

 

Matuszynski sigue con precisión a sus personajes durante un período de 30 años, a través de tantos éxitos como fracasos, muertes varias e intentos de suicidio. Su mirada no podría ser más empática: al fin y al cabo son una familia que, como tantas otras, tratan de hacer las cosas lo mejor posible, a pesar de las circunstancias tan adversas. 

 

Lo que primero llama la atención es la honestidad y frontalidad en el retrato de sus dificultades. Nadie es, en sí mismo, culpable de nada, pero todos sufren por muchas de las acciones de los otros, voluntarias o no. Zdzislaw y su esposa Zosia pueden no expresar su amor muy frecuentemente, pero se nota que es profundo y que va más allá de toda anécdota. Y aún siendo la historia de la familia de un pintor, el foco no está en el pintor ni en sus obras, sino más bien en su hijo Tomasz, un maníaco depresivo con una conducta difícil de controlar. Ya se sabe que cada uno hace lo que puede con lo que tiene y los Beksinski no son una excepción.

 

A tono con el torbellino emocional y las múltiples vivencias de este grupo familiar, el director ha elegido enfatizar la sensación general de claustrofobia. De por sí, el departamento donde viven es pequeño – incluyendo el estudio del pintor -  y Matuszynski cuidadosamente encuadra a sus personajes en el plano dejando poco espacio entre ellos, entre los marcos de las puertas y los corredores angostos.  Es que La última familia es una película de extremos, no de sentimientos tibios y confortables, y como tal es perturbadora y movilizante.

 

En vez de ser una biopic de tintes épicos – léase la historia detallada del gran artista y su arte -, la ópera prima de ficción de Matuszynski es un retrato intimista y conmovedor de una familia tan disfuncional e imprevisible como tantas otras que uno conoce, incluyendo quizás la propia. El arte siempre está - no solo la pintura, sino también la música y el cine - como un farol que todo lo ilumina, pero son las figuras humanas que se mueven entre las luces y sombras las que más importan.

 

Festival de Cine Polaco

 

CIne Cosmos UBA

 

Martes 9: 21:00 hs

 

 

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