Desobediencia, de Sebastián Lelio

15/8/2018

Una mujer fantástica, la ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera, dirigida por el chileno Sebastián Leilo, posicionó a su director como un talento a no perder de vista en Hollywood. Además, su película siguiente, la recientemente estrenada Desobediencia, ya estaba casi finalizada al momento de recibir el Oscar. En común con Una mujer fantástica, Desobediencia tiene como protagonistas a mujeres viviendo en una sociedad que las rechaza, excluye y condiciona. Son mujeres (una mujer trans interpretada por Daniela Vega en Una mujer fantástica) que habitan un mundo que no acepta sus deseos y sus derechos por ser tan libres como hombres que las rodean. Pero ellas no se resignan y luchan. Y, en mayor o menor medida, ganan - aunque siempre pagando un precio alto.

 

Adaptada de la novela homónima de Naomi Alderman y protagonizada por Rachel Weisz y Rachel McAdams, Desobediencia narra la historia de Ronit (Weisz), una fotógrafa neoyorquina que regresa a Inglaterra - más precisamente a la ortodoxa colectividad judía que abandonó hace muchos años -  para asistir al funeral de su padre, un renombrado líder religioso. Es, también, un momento de reencuentro con viejos amigos: Dovid (Alessandro Nivola), que se ha casado con Esti (McAdams), una joven tan bella como Ronit, a pesar de vestirse del modo menos sensual posible - tal como la religión se lo exige.

 

Ronit, por el contrario, tiene un temperamento no conformista y una actitud cuestionadora hacia el asfixiante orden religioso en el que creció. Incluso se anima a desafiar abiertamente la ideología patriarcal que tanto hombres como mujeres comparten. Como en La visita (la película de Lelio previa a Una mujer fantástica, también protagonizada por Daniela Vega) en Desobediencia  también hay una hija pródiga que retorna y pone en crisis el status quo (en La visita es un hijo que vuelve para el funeral de su padre, pero siendo ya una mujer trans).

 

Lo más irritante para la colectividad es que a Ronit le gustan solamente las mujeres. En particular, le gusta mucho Esti. Y a pesar de una aparente distancia inicial, Esti pronto va a empezar a expresar sus sentimientos reprimidos hacia Ronit. Con miedo y dudas, Esti va a permitir que Ronit se acerque a ella tanto como lo desee. Así nace una historia de amor con un destino incierto.

Que Leilo es un excelente director de actores ya se sabe. Daniela Vega brinda interpretaciones memorables en sus dos películas (de hecho, su presencia y su entrega es lo más conmovedor de Una mujer fantástica) y lo mismo ocurre ahora con Rachel Weisz y Rachel McAdams. No tienen roles fáciles de interpretar porque, en principio, se prestan a lugares comunes, a gestos obvios, al trazo grueso. Porque no se trata solo de una historia de amor.

 

Es que acá hay que ir contando varias cosas a la vez: por un lado, la liberación  de Esti a través de enfrentarse a sus miedos y su retracción afectiva en relación a su deseo por Ronit. Aparte, ella está tratando de dejar de lado toda una historia de vida y eso también tiene que verse, tiene que sentirse como una batalla de una resonancia mayor. Por otro lado, Ronit no puede hacer todo lo que desea de golpe, e incluso tiene que resignar muchas cosas. Pero, a la vez, sí está dispuesta a ir un poco más lejos en su afectividad. Estas idas y vueltas del deseo y la expresión de los afectos no es nada fácil de comunicar. Y las dos actrices se muestran muy seguras y convincentes a la hora de construir matices que hablan de una gran procesión que va por dentro.

 

Sobre todo, las interpretaciones adquieren mayor importancia porque el guión no construye personajes muy desarrollados. Sí, tienen sus rasgos distintivos, pero no la profundidad y la densidad que el conflicto requiere. En ocasiones, son incluso portavoces de las ideas de las películas – algo que también pasaba en Una mujer fantástica. Ése es el lado más débil de las películas de Lelio: sus escenas claramente representativas de la premisa y la declamación con la que la premisa se comunica. Leilo no es un director con sutilezas, aunque tampoco sea uno rudimentario. Por eso, la ambigüedad que las actrices, y también Alessandro Nivola, logran transmitir tan bien en sus interpretaciones es más bien una creación propia, esa ambigüedad no aparece ni en la estructura dramática general ni en mucho de los diálogos.

 

Quizás el tramo más literal y subrayado de toda la película sea el final mismo. Lo que hace que sea, también, anticlimático. La tensión angustiante y tan tangible que era una arteria central de la película ahora cede a momentos de una distensión casi artificial y un tono ligeramente didáctico. Exactamente lo mismo que pasaba en Una mujer fantástica. Claramente, el final es verosímil, pero el modo en el que se articula no tanto. Pero, una vez más, son las actrices las que hacen la diferencia y así le dan una trascendencia que el guión no tiene.

Desobediencia (Disobedience, Inglaterra, EEUU, Irlanda, 2017) Puntaje: 7

 

Dirigida por Sebastián Lelio. Escrita por Sebastián Lelio, Rebecca Lenkiewicz. Con Rachel Weisz, Rachel McAdams, Alessandro Nivola, Anton Lesser, Allan Corduner, Nicholas Woodelson. Fotografía: Danny Cohen. Música: Matthew Herbert. Montaje: Nathan Nugent. Duración: 104 minutos.

 

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