El azote, de José Celestino Campusano

14/7/2018

Carlos es asistente social y trabaja en un Centro Asistencial para menores judicializados, ubicado en la Zona de El Alto, en Bariloche. A pesar de todo su esfuerzo y su profesionalismo para ayudar a los menores del centro, la situación general dista mucho de ser óptima. La policía los hostiga continuamente y abusa de su poder, los chicos consumen demasiadas drogas, y muy frecuentemente terminan a los golpes entre ellos. A la vez, un compañero de trabajo, Emiliano, quiere socavar el rol de Carlos para poder quedarse con su puesto. No sorprende, entonces, que el pobre hombre se sienta tan frustrado.

 

Para agravar el panorama, es abandonado por Analía, su pareja, quien lo ayudaba a cuidar a su madre inválida. En el medio de todo este terremoto la llegada de dos menores al Centro Asistencial va a poner en evidencia todo tipo de grietas en el sistema que llevan a que todos estén cada vez peor. Ahora más que nunca hay que buscar soluciones de raíz. O rendirse de una vez por todas.

 

El cine de Campusano siempre ha corrido el velo que tapa las tan comunes situaciones de violencia social, pobreza extrema, vínculos agresivos y tóxicos, corrupción policial e institucional, y tantas otros males que agobian a buena parte de la Argentina. No es estrictamente un cine político o de denuncia, pero sí tiene una mirada política y es implacable con la realidad que muestra. Y siempre ha sabido construir escenarios verosímiles con personajes que se comportan, piensan y hablan como lo harían en la vida real. 

 

Lo que no quita que las actuaciones sean muy desparejas. Muchos no son actores profesionales y pocos de ellos van más allá de recitar sus diálogos. No es un problema con la construcción del diálogo: las palabras son las correctas, los modismos y el patrón de habla también. El gran problema está en cómo son dichos estos diálogos, en el fraseo y la entonación monocorde. Por eso por más reales que se vean sus personajes se hace difícil no notar que están intentando actuar.

 

En sus comienzos, Campusano filmaba con rusticidad, sin cohesión estilística ni cuidado formal. Filmaba como le salía. Pero había cierto atractivo en ese material bruto tan diferente al resto del cine argentino. Y también en las personalidades extremas de muchos de sus personajes. En cambio, en sus últimas películas su estética se ha estilizado, está más cuidada, es más atractiva visualmente. Sin embargo no tiene el impacto tan visceral que tenía en sus comienzos. Hay ahora una tibieza formal que no tiene mucha resonancia.

 

Lo que siempre es cierto es que éste es un cine honesto, sin concesiones, sin cálculo. No hay nada impostado. Y no busca atraer al gran público con fórmulas probadas y conocidas. Más bien t lo contrario. En tiempos de cines tan predecibles, el de Campusano es singular. 

El azote (Argentina, 2017) Puntaje: 6

 

Escrita y dirigida por José Celestino Campusano. Con Kiran Sharbis, Facundo Sáenz Sañudo, Gastón Cardozo, Ana María Conejeros, Nadia Fleitas. Fotografía: Eric Elizondo. Música: Claudio Miño. Montaje: Horacio Florentín. Sonido: Assiz Alcaraz, Nahuel Reyes Sosa. Duración: 89 minutos

 

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