El padre de mis hijos, de Martín De Salvo

22/3/2018

Martín De Salvo hizo su primera película en co-dirección con Vera Fogwill, Las mantenidas sin sueños (2005), una comedia dramática muy irregular pero atinadamente irrespetuosa y desmesurada. Después vino, en solitario, El día trajo la oscuridad (2013), una película de terror con una estética impecable, actuaciones convincentes y algunos buenos climas,  pero también un tanto fría, sin mucha tensión. Aún así, fue un paso adelante. Y ahora estrena El padre de mis hijos, una comedia entre romántica y de situación, irreverente y espontánea, ocasionalmente muy graciosa y con algunos efectivos toques almodovarianos. Definitivamente, De Salvo no se repite. Eso ya de por sí es bueno.

 

Eva (Mora Recalde) no está viviendo la mejor de las vidas. Tiene 38 años y su novio (Javier Drolas) la dejó de golpe, sin muchas explicaciones y después de muchos años. No le queda otra que volver a vivir a la casa de sus padres (Horacio Fontova y Mirella Pascual), mientras que su hermana menor (Paula Carruega) está por casarse, embarazada y feliz. Lo que llena de alegría a  sus padres, por supuesto. Pero a la pobre Eva todos la tienen un poco abandonada. Claro que a ella le molesta. Pero no dice nada. ¿Qué va a decir?

 

En cambio, comienza a obsesionarse con la idea de tener un hijo.  Lo que no sabe es con quién porque parece que lo que importa es ser madre, no quién sea el padre. Hay que ser madre. ¿Pero por qué? ¿Eva realmente quiere ser madre o está haciendo carne un deseo de los otros?

 

El padre de mis hijos tiene una muy buena primera parte, por motivos varios, y un segunda parte a la que le cuesta mantener, por momentos,  el buen ritmo y la sorpresa que la antecede. Al principio, vemos a Eva atravesar distintas etapas de la nueva e impuesta soltería, que van desde lo gracioso y lo muy gracioso, a lo no tan gracioso y lo patético. Cualquiera que haya transitado una o varias separaciones va a reconocer lo realista y auténtico de los encuentros (sexuales o no) de Eva con hombres de todo tipo, su ansiedad y angustia por no estar sola, pero al mismo tiempo su contradictoria necesidad de estar sola. Es decir, el caos en su plenitud. Toda la libertad del mundo para nada.

En ese caos aparecen su ginecólogo (Julián Lucero), un personaje que gana presencia en pocas escenas; un padre divorciado (Ezequiel Rodríguez), protagonista de un típico episodio depresivo;  y un chico joven (Santiago Magariños) al que ella le da clases de bajo, que la mira con ojos de deseo. Y ya se sabe, juventud divino tesoro. El otro personaje importante es su mejor amiga y confidente (Romina Richi), que es muy linda, muy brava y muy compañera. Cuando están las dos juntas, no las para nadie.  

 

El padre de mis hijos encuentra sus mejores momentos en los rápidos intercambios verbales, el lenguaje zafado y bien directo, el buen timing general, la admirable química y la genuina afectividad de los actores. Mora Recalde, dicho sea de paso, se lleva los laureles al crear una Eva con matices de todos los colores. Pero la comedia es un género difícil, y acá la historia se suaviza un poco en su último tercio, pierde frescura y se torna algo previsible. De zarpada pasa a ser juguetona. Y lo que era original se empieza a repetir un poco. 

 

Y a diferencia de Las mantenidas sin sueños, que era visualmente barroca y explosiva, y El día trajo la oscuridad, que era refinada y estilizada, El padre de mis viejos no tiene una estética que le haga justicia a su pulsión de vida. Es una película prolija, correcta, bien hecha. Pero también un poco estática, hasta quizás incluso de una teatralidad televisiva. Nada está mal pero nada llama la atención.

 

Pero, más allá de los méritos formales o de sus fallas, el valor de El padre de mis hijos está en el espíritu transgresor, la mirada honesta y desprejuiciada sobre la sexualidad, el humor desenfadado y en la apuesta por una mujer que explora y busca, aunque sus mandatos culturales le digan que haga otra cosa. Porque lo que le dicen a Eva es que solo va a poder realizarse por completo si es madre. Pero eso está por verse.

El padre de mis hijos (Argentina, 2018). Puntaje: 6

 

Dirigida por Martín Desalvo. Escrita por Alejo Flah y Agustina Gatto. Con Mora Recalde, Julián Lucero, Javier Drolas, Paula Carruega, Horacio Fontova, Romina Richi, Mirella Pascual, Ezequiel Rodriguez, Agustín Toscano, Santiago Magariños, Margarita Páez. Fotografía: Nicolás Trovato. Montaje: Agustín Rolandelli. Dirección de arte: Alicia Vázquez. Sonido: Damián Montes Calabró. Duración: 85 minutos.

                       

 

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December 25, 2019

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