27, el club de los malditos

11/1/2018

Si algo se puede esperar de una película de Nicanor Loreti (Diablo, Kryptonita), es que tenga un diseño visual y una técnica cinematográfica de primera línea. Que sea una película atractiva en su estética, atrapante en su diseño de sonido, expresiva en su montaje, creativa en su iluminación. Y su nueva película, 27, el club de los malditos, confirma todos estos méritos. Apenas transcurridos unos minutos, uno ya sabe que está viendo una película de Loreti. Y eso es algo no muy común en gran parte del cine argentino, más todavía en un cine independiente y popular al mismo tiempo.

 
En lo que se podría llamar el universo Loreti abundan los (anti) héroes, cuando no superhéroes, pero no tienen el fulgor de los del primer mundo. Son, en cambio, héroes marginales, que se hacen como pueden, que no esperan ni fama ni gloria. Lo que no quita que sean igual de atractivos, o incluso más, que los de Marvel o CDC. Partiendo de una original premisa anunciada ya en el título, Loreti crea un nuevo mundo para presentar sus nuevos héroes en pugna. Y construye una película que si bien es despareja, también es disfrutable en su liviandad y espíritu lúdico. 


Porque 27, el club de los malditos se refiere a la fatídica edad de 27 años en que fallecieron Amy Winehouse, Janis Joplin, Brian Jones, y Jim Morrison. Y también a la misma edad Leandro De La Torre (El Polaco), un ficticio cantante punk porteño celebra su fiesta de cumpleaños en un boliche con pinta de antro en la noche veraniega más calurosa en 20 años. Una fiesta que termina bastante mal porque el cantante sale volando por la ventana y cae sobre el techo de un auto. Fin de su carrera y de su vida, todo junto.

Lo que nadie se esperaba es que Paula (Sofía Gala), una de sus fans, filmara todo el episodio con su celular. Habiéndose dado cuenta, los malos de la película intentan secuestrarla, pero fracasan. Sin pensarlo dos veces, Paula se comunica con Martin Lombardo (Diego Capusotto) y así comienza una investigación que descubrirá las redes de una conspiración detrás de las muertes de todos los famosos músicos. Tomándose una licencia dramática, 27, el club de los malditos incorpora a la historia a Sid Vicious y a Joe Strummer (que no murieron a los 27 años).  


No faltan persecuciones, tiroteos, peleas y destrozos varios. Y todo está bien ejecutado dentro de una vena un poco bizarra y con ribetes de comic. No faltan oportunas viñetas cómicas ni acertados momentos de humor un tanto absurdo. No falta el espectáculo. Las caracterizaciones de los músicos malditos tampoco están nada mal. Queda claro que no hay intención de que sean copias realistas, pero sí son personajes muy bien recreados para los fines de esta inusual aventura.


En cambio, en el nivel del guión, el panorama no está tan logrado. Porque dramáticamente la historia es medio estática. No porque no pasen cosas porque sí pasan. Pero porque no se siente que los personajes las estén viviendo, sino más bien actuando. Conectar con ellos, emocionalmente hablando, no es fácil porque no parecen ser afectados por todo lo que pasa. Es cierto que 27, el club de los malditos es una película con un buen look, pero también es cierto que es distante, de pulso tenue, y algo mecánica. No por eso deja de ser un buen pasatiempo, solo que las películas previas de Loreti eran eso y también mucho más.  

27, el club de los malditos (Argentina, 2018). Puntaje: 6


Dirigida por Nicanor Loreti. Escrita por Nicanor Loreti y Alex Cox. Con Diego Capusotto, Sofía Gala, Daniel Aráoz, Willy Toledo, Yayo Guridi, El Polaco, Paula Manzone, NaI Awada, Willy Prociuk, Vicky Maurette. Fotografía: Mariano Suárez. Música: Pablo Sala. Montaje: Emanuel Flax. Duración: 80 minutos. 

 

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