Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca, de Guillermo Glass y Cristián Harbaruk

16/9/2017

“Sólo Darío Bracali podía hacer posible en mí aquel sueño de niño de poder pisar alguna de esas gigantes montañas del Himalaya. Hacia allí partimos en 2008, junto a dos amigos más, a ascender el  Dhaulagiri (8.167 mt. de altura) en el Himalaya. El objetivo era llegar a la cima, nos interesaba registrar el ascenso a una de las montañas más altas del mundo, y asimismo, registrar el quehacer en esas laderas de cuatro amigos argentinos que intentaban hacerlo en estilo alpino. Nunca imaginamos que Darío desaparecería en su intento solitario de hacer cumbre”, dice Guillermo Glass, co-director con Cristián Harbaruk del documental Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca, que comenzó como un registro de una odisea, pero terminó siendo el retrato de una tragedia.  

 

Guillermo Glass, Darío Bracalí, Christian Vitry y Sebastián Cura pusieron todo su empeño y su experiencia para alcanzar la cima del Dhaulagiri, una de las 14 montañas del mundo que superan los ocho mil metros de altura (también llamadas “ocho miles”), pero ante la inesperada y casi inexplicable desaparición de Bracali, el documental quedó trunco y los tres amigos restantes tuvieron que enfrentarse a una muy dolorosa pérdida que jamás habían imaginado. Es que Darío era un eximio alpinista y no un improvisado que no medía riesgos. Aún así nunca más se supo  nada de él. 

 

Cinco años después, Glass decide retomar el documental, encontrar y narrar una historia, en parte ya conocida y en parte nueva, en las 25 horas de material bruto que tenían. A la vez, también se propone reconstruir, es decir ficcionalizar, las jornadas previas a la desaparición de su amigo. Aunque seguramente lo más importante era tener la oportunidad de rendirle un merecido homenaje póstumo. Porque su legado sí quedó en los recuerdos y el afecto de sus amigos. Eso nunca desaparece.

 

Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca, es preciso y elocuente en su representación de todo un universo ajeno a la gran mayoría de los espectadores. Da cuenta perfectamente de los motivos por los cuales el alpinismo puede ser tan apasionante para tantas personas. Queda claro que no es un hobby, sino un modo de sentir el mundo. Tanto las escenas en la montaña, con toda su carga de tensión y peligro, como aquellas donde estos amigos reflexionan sobre lo que les pasó están desarrolladas de un modo convincente y conmovedor. Y hay un sentido de honestidad y compromiso que recorre el documental desde principio a fin.

 

Lo que no está tan bien resuelto en Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca, es su estética cinematográfica. Es verdad que las condiciones de rodaje son muy adversas y que, a pesar de eso, el documental se filmó. Solo que en tanto cine es formulaico y eso se nota, por ejemplo, en la cámara y la fotografía. No hay errores importantes pero tampoco grandes aciertos. Es un trabajo audiovisual correcto pero no tiene vuelo estético. Expone dos realidades, la física y tangible del entorno junto a la realidad interior de los personajes y lo hace con efectividad, pero sin poesía.

 

De todos modos, es un documental que no deja de tener su interés a la hora de conocer todo un mundo prácticamente desconocido en el cine nacional.    

 

Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca (Argentina, 2017) Puntaje: 6

 

Dirigida por Guillermo Glass y Cristián Harbaruk. Escrita por Juan Pablo Young, Cristián Harbaruk, Guillermo Glass. Fotografía: Guillermo Glass, Diego Delpino, Pablo D'Alo Abba, Mario Varela, Ernesto Samandjian / Montaje: Hernán Garbarino Música: Martín Bosa. Duración: 70 minutos. 
 

 

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