Ojalá vivas tiempos interesantes, de Santiago Van Dam

11/9/2017

 

Marcos (Ezequiel Tronconi) es escritor de libros para niños. Pero no es su vocación genuina. Si lo fuera, no estaría en crisis con su trabajo. En cambio, su sueño es terminar de escribir, de una vez por todas, su primera novela seria y adulta, nada más y nada menos que la gran novela argentina. Pero con esto también está crisis porque pasa el tiempo y la novela no avanza. Para peor su vida no es muy interesante: tiene un solo amigo, poco y nada de vida social, no se anima a nuevas experiencias, y fuma mucho porro y por eso muchas veces está muy disperso.

 

Por eso, un día como cualquier otro, Marcos decide renunciar a su trabajo y así poner punto final a una carrera que no va a ningún lado. Para ganar algo de dinero se dedica a vender flores de marihuana que cultiva en su propia casa. Y le hace caso al consejo de un amigo: que viva una vida más viva, más intensa. Y que vuelque las experiencias de esa vida a su novela. Al fin y al cabo, de un modo u otro, eso es lo que hacen muchos escritores.

 

Lo que Marcos no se imaginó nunca es que su nueva vida le iba a deparar tantas situaciones límites. Y que incluso iba a ser peligrosa. Sin duda, ahora sí puede escribir mejor. ¿Pero se sale vivo de una montaña rusa que no para nunca?  

 

Escrita y dirigida por Santiago Van Dam, Ojalá vivas tiempos interesantes es, esencialmente, una comedia efectiva. Lo que no quita que también tenga una mirada apropiadamente dramática, al menos por momentos. Además, se la puede tomar como un buen estudio de un personaje cuya suerte es imprevisible. Como otro mérito, Ezequiel Tronconi interpreta a Marcos con soltura, claridad y verosimilitud. Medio a la deriva y medio calculando cada paso, Marcos atraviesa un derrotero narrado con un ritmo ágil y acompasado. Durante gran parte del relato cada escena dura lo que tiene que durar y no hay escenas que sobren.

 

Pero en la última media hora la narración pierde fuerza, se torna más caprichosa en cuanto a los obstáculos que enfrenta el protagonista y sí tiene escenas que no suman – por ejemplo la aparición, salida de la nada, de una bailarina exótica – y así se pierde parte del impacto que había sido bastante bien construido. Incluso el final es algo forzado. Pero no necesariamente por lo que pasa sino por el modo en que está ejecutado. A lo que se suma que, quizás, la premisa misma no daba para mucho más que 80 o 90 minutos, y no para 110 minutos.

 

Aún así es una película que es disfrutable, es divertida y está mayormente narrada con solidez y una impronta personal que la hace diferente. Y a diferencia de gran parte del cine indie argentino contemporáneo, esta comedia dramática no es pretenciosa en ningún momento. Lo que no es poco. Ojalá Santiago Van Dam siga haciendo películas así.   

 

Ojalá vivas tiempos interesantes (Argentina, 2016).  Puntaje: 6

 

Escrita y dirigida por Santiago Van Dam. Con Ezequiel Tronconi, Julián Calvino, Giselle Motta, Emilia Attias, Benjamín Rojas, Mario Alarcón, Alberto Suárez. Fotografia: Gaspar “Quique” Silva. Música: Daniel Soruco. Montaje: Lourdes Miere. Sonido: Gustavo Pomeranec. Duración: 110 minutos.

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