El Pampero, de Matías Lucchesi

3/5/2017

 

Cualquier película medianamente bien dirigida que tenga por protagonistas a Julio Chávez y Pilar Gamboa ya tiene muchas chances de ser una película decente. Si a estos dos muy talentosos actores y a un buen director se les suma un guión con cierto atractivo, entonces la película puede ser de buena a muy buena. Ése es el caso de El Pampero, dirigida por Matías Lucchesi (Ciencias naturales). Sobre todo porque la puesta en escena y la dirección de actores son muy meritorias mientras que el guión es eficaz y los diálogos verosímiles, aunque el desarrollo de una premisa interesante resulta, a veces, un tanto superficial y algo previsible.

 

Chávez interpreta a un hombre del que sabemos poco y nada. Se va de su casa al comenzar la película, no atiende un llamado insistente de su hijo, se lo ve apesumbrado y distante (luego sabremos que no está nada bien de salud). Se dirige a su velero en Puerto Madero y luego de algunos preparativos se va a navegar por el río. Pero grande es su sorpresa cuando descubre a una chica muy asustada, interpretada por Pilar Gamboa, que está escondida en el velero. Ella le dice que se escapó de un velero cercano donde había una fiesta (y no de cumpleaños) porque estaba en peligro. Y no le dice más nada, pero sí le implora que la lleve a Uruguay.

 

Él le dice que no la va a llevar y le pide que no le cuente nada de lo que le pasó. Solo la va a ayudar lo justo y necesario y después no quiere volver a verla. La desconfianza y el fastidio son muy palpables aunque tal vez se puede intuir que de ese encuentro fortuito puede surgir algo que se parece a un vínculo. Sobre todo cuando un tercero aparece en escena y todo el panorama se complica (y mucho). Ahora son dos personas en peligro.    

 

En parte una river movie (como una road movie, pero en el río) y en parte un drama, El Pampero tiene también no poca tensión y algo de suspenso. Lo más logrado en el desarrollo del conflicto son algunas situaciones intimistas que van revelando facetas de los personajes, aunque también es mucho lo no dicho. No hace falta decir que las actuaciones son superlativas. Todo ocurre de un modo bastante natural, nada se ve forzado (al menos no durante la primera mitad). Lucchesi ya había mostrado ser muy hábil para retratar un estado de las cosas álgido y un poco exasperante en Ciencias naturales y en El Pampero lo hace una vez más. La cercanía que van logrando los personajes de Chávez  y Gamboa es bien creíble.

 

Pero a partir de la aparición del tercero en discordia, el panorama general se torna un poco artificial. No porque lo que sucede no pueda suceder, sino porque parecería que es, más que nada, un recurso de guión para extender la trama o incluso para llevarla a otro lugar, como si la premisa ya se hubiese agotado. Y el punto es, precisamente, que de haber profundizado más en los dos personajes principales y en sus mundos, en sus miedos pero también en su vitalidad, El Pampero podría haber sido una película imprevisible y con más sustancia. La elección de llevarla al terreno del thriller en la segunda mitad debilita un escenario que era muy rico. Lo que no quiere decir que no sea una película que sí sale airosa de unos cuantos problemas potenciales, que tiene una buena atmósfera general y algunas escenas a las que no les falta garra.     

 

 

 

 

 

 

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