La idea de un lago, de Milagros Mumenthaler

9/2/2017

  

“Pozo de aire es un libro que me disparó varias secuencias visuales que tenían que ver mucho con lo pictórico, con algo muy sensorial. En mis cortos y en mi largo anterior las historias y los personajes tomaban siempre el primer lugar, por eso me quedé siempre con ganas de hacer algo más intuitivo, más libre. Estas secuencias visuales también se podían vincular con la manipulación del soporte fílmico y así yo podía explorar más la imágenes”, dice Milagros Mumenthaler acerca de su nueva película La idea de un lago, basada libremente en el libro de poemas y fotografías de Guadalupe Gaona.

 

Ya en su opera prima Abrir puertas y ventanas (2011), ganadora del Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, Mumenthaler había examinado, con gran sensibilidad, los vínculos familiares en su intimidad, más precisamente los del mundo femenino. La idea de un lago también despliega una nueva mirada sobre lo íntimo, a la vez que reflexiona poéticamente sobre cómo funciona y se transforma la memoria, que no puede sino ser siempre dinámica y etérea. ¿Qué es verdad de eso que se recuerda? ¿Qué es lo imaginado? ¿Qué es lo soñado?

 

La idea de un lago cuenta la historia de Inés (Carla Crespo), una fotógrafa en sus treinta y pico, embarazada y separada de su pareja (Juan Barberini), que está preparando, con mucho cuidado, un libro autobiográfico con fotos y poemas acerca de la historia de su familia. Esa historia está signada por una dolorosa pérdida: la del padre desaparecido en marzo de 1977 durante la dictadura militar. Una ausencia muy presente aún hoy mismo. Un vacío que se actualiza todo el tiempo.

 

Porque gracias a la preparación del libro, Inés navega en una serie de dulces recuerdos (en forma de flashbacks) que la llevan a Villa La Angostura, donde existía una vieja casa familiar cuando ella era una niña (interpretada por Malena Moiron). Esa casa junto a un lago, todo tan diáfano y bucólico o al menos así se lo recuerda, fue el escenario de juegos, escondidas, travesuras, escapadas, y sueños, todo junto y mezclado en esa edad en la que el tiempo parece no pasar nunca. Un Renault 4 que navega y no se hunde en el lago junto a Inés y con fondo musical (nada más y nada menos que Neil Diamond) no puede ser sino un sueño, eso queda claro.

 

Pero otras cosas, otras situaciones, ¿sucedieron así como se recuerdan? ¿son una fantasía de la memoria? ¿cuánto tienen de realidad y cuánto de imaginación?  O la pregunta más importante de todas: ¿acaso importan esas diferencias a la hora de recordar?

 

Una fotografía muestra algo que ya fue en un instante único congelado en el tiempo. Una fotografía se lee siempre en pasado. Sin embargo, la única foto que Inés tiene junto a su padre nunca es pasado. Porque evocar esa ausencia – tal como evocaban la ausencia de la abuela las chicas protagonistas de Abrir puertas y ventanas- es traer al presente a ese padre tan querido, es no dejarlo ir del todo. A su vez, la madre de Inés (Rosario Bléfari) tampoco quiere o puede aceptar su ausencia, aunque de un modo más traumático. Por eso se enoja, se siente muy movilizada, cuando se entera de que Inés contactó al Equipo Argentino de Antropología Forense para ver si es posible dar con los restos de su padre. A veces, parecería que algo parecido le pasa a su hermano menor Tomás (Juan Greppi), aunque en realidad él ya se hizo a la idea.

 

La idea de un lago va y viene en el tiempo, como entrelazando capas de recuerdos y ensoñaciones, desde la mirada de una Inés ya adulta que se transforma, una y otra vez, en esa niña feliz en La Angostura. Es que, por otro lado, esta memoria individual que está siempre en movimiento se opone, en cierto sentido, a la memoria colectiva de un país que muchas veces se quiere olvidar de cosas imperdonables. En este sentido, Mumenthaler propone que ese ejercicio de la memoria se mantenga siempre activo, pero no del modo convencional típico. O sea no desde una enunciación de lo político y lo social con mayúsculas y en primera instancia. En cambio, desde la intimidad de esa relación cercenada entre esa niña/mujer que es Inés y su padre ausente.

 

Y así como se juega con el tiempo, ya que Inés bien puede estar habitando un presente cronológico pero a la vez visitando un pasado más bien ontológico, también las imágenes de lo real y lo soñado se suceden, se entrelazan, con una bienvenida libertad, un lirismo nunca pretencioso, y una gran pureza en las formas.

 

Porque La idea de un lago es una película donde menos es más, donde dejar algo sin decir es mucho mejor que decirlo todo, donde una foto vale por mil palabras, pero también las palabras – por ejemplo, las del texto que Inés recita – valen por mil imágenes. Al fin y al cabo, son las palabras y las imágenes las que quedan en el corazón.

 

La idea de un lago (Argentina, Suiza, Qatar, 2016). Puntaje: 7

 

Escrita y dirigida por Milagros Mumenthaler. Con: Rosario Bléfari, Carla Crespo, Juan Barberini, Malena Moiron, Juan Greppi, Joaquin Pok. Fotografía: Gabriel Sandru. Montaje: Gion-Reto Killias. Dirección de arte: Sebastián Orgambide. Sonido: Henri Maïkoff, Etienne Curchod. Duración: 82 minutos.

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