Vapor, de Mariano Goldgrob

28/1/2017

 

Vapor, la ópera prima de ficción de Mariano Goldgrob (co-director de Mono y ¿Qué sois ahora?, un documental sobre Pequeña Orquesta Reincidentes) transcurre durante toda una noche y las primeras horas del día siguiente cuando, después de mucho tiempo, una ex pareja se reencuentra sin proponérselo y entonces deciden ponerse al día con sus vidas, con largas charlas y caminatas mediante. Todo esto ocurre en Buenos Aires durante un verano sin lluvias y con un calor insoportable (hasta se dice que es un record histórico).

 

Ella (Julia Martínez Rubio) viene del velatorio de su padre, quien nunca se recuperó de la muerte de su esposa dos años atrás. Él (Julián Calviño) no parece ir hacia ningún lado en particular, tal vez simplemente salió a dar una vuelta y después, por casualidad, se encontró con su ex novia en la calle. Verse de nuevo les resulta más que agradable, y por eso casi sin pensarlo se ponen a transitar juntos las calles, puentes, esquinas, subtes y bares de Buenos Aires. Siempre hablando de esto y de aquello, de todo un poco, con una complicidad que no disimulan y un afecto también muy visible (que seguramente alguna vez fue amor apasionado).  

 

Si la trama de Vapor hace recordar a Antes del amanecer o a Antes del atardecer, no es una asociación casual. Incluso hay una referencia no muy velada a las películas de Richard Linklater. Sin embargo, no es justo ser puntilloso en la comparación porque Goldrob  busca algo bastante diferente, que de todos modos apenas consigue a medias.

 

Estructuralmente y a grandes rasgos, el modelo es similar, pero Vapor tiene un discurso más disgregado, más disperso, sin focos dramáticos fuertes. Por eso se habla de muchas cosas sin establecer jerarquías y no hay un conflicto subyacente que atraviese todo eso que se dice. Es que hablar de tantas cosas no necesariamente significa decir mucho. Entonces, demasiadas escenas se suceden como anécdotas sin mucho peso. Y así con el correr del tiempo el relato se torna anodino.

 

Aunque también es verdad que, de vez en cuando, hay momentos y fragmentos de esas charlas que sorprenden por su candidez y verosimilitud, y es ahí cuando Vapor adquiere cierta solidez. Julia Martínez Rubio pinta a su personaje con tonos varios y bastante ambigüedad mientras que Julián Calviño es un ex novio bastante unidimensional, sin profundidad.

 

Es en lo formal donde Vapor tiene más méritos, desde la cámara bien cercana pero no invasiva hasta un muy bien construido recorrido urbano que revela facetas no muy vistas de Buenos Aires, pasando por un par de imaginativas escenas de un disruptivo tono surrealista. Pero más allá de sus aciertos puntuales la ópera prima de ficción de Goldrob se siente un poco vacía. Casi como un ejercicio de estilo sin una narrativa que tenga una mirada medianamente perspicaz sobre aquello que intenta revelar. Por eso, después de la primera media hora casi todo es más de lo mismo. 

 

Vapor (Argentina, 2016). Puntaje: 5

 

Escrita y dirigida por Mariano Goldgrob. Con Julia Martínez Rubio, Julián Calviño. Fotografía: Soledad Rodríguez. Música: Diego Petrecolla, Martín Garrido. Montaje: Francisco Vázquez Muri llo. Sonido: Francisco Seoane. Duración: 73 minutos.

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