El canal del demonio, de Ivan Kavanagh

21/11/2016

 

El cine de terror irlandés nos da una película que tiene no pocos logros formales, entre ellos climas muy creepy, una fotografía impecable y un inquietante diseño de sonido, aunque la historia dista mucho de ser original y hay unos cuantos problemas de guión bastante obvios.  

 

David (Rupert Evans) trabaja en los archivos fílmicos de la Filmoteca Nacional de Dublín, está casado con la hermosísima Alice (Hannah Hoekstra) y juntos tienen un hijo de 5 años, Billy (Calurn Heath), que es todo un angelito. David y su familia viven en un estado de aparente felicidad, en una vieja y elegante casona ubicada al lado de un canal que atraviesa la ciudad. Un día como cualquier otro, David descubre una caja con rollos de fílmico que muestran la escena de un crimen espantoso que ocurrió en 1902. Por supuesto, se trata de un crimen que ocurrió en la vieja casona donde vive con su familia, cuando un esposo celoso mató a puñaladas a su mujer infiel y tiró el cadáver en el canal. 

 

Muy poco tiempo después, David descubre que su mujer tiene un amante. Lo peor es que Alice no vuelve a su casa en toda la noche y tampoco al día siguiente. Muchas, muchas horas después su cuerpo sin vida aparece en el canal. Con razón, David es el principal sospechoso, aunque trate de convencer a la policía de que fuerzas malévolas mataron a su mujer. Es que también es verdad que él vio a una especie de demonio y tuvo una visión de su mujer siendo asesinada. ¿O acaso se lo imaginó todo?  

 

Claramente, no hay nada original en la trama de El canal del demonio (The Canal). La fórmula es bien conocida: casa embrujada, crimen horroroso en el pasado, demonios en el presente, investigación policial, fantasmas en eterno retorno, imposibilidad de diferenciar lo real de la imaginado, visiones y  alucinaciones, y unas cuantas cosas más que se agregan al promediar el relato. Sin embargo, esta película modesta, pequeña, pero muy estilizada, escrita y dirigida por el irlandés Ivan Kavanagh (The Tin Man, The Fading Light),  tiene no pocos y significativos logros formales, y en este sentido no es una más del montón, construye algunos climas muy perturbadores y está dirigida con una precisión notable.

 

 Lo que quizás salta a la vista en una primera visión son las influencias. En primer lugar, está  David Lynch, con todo su imaginario de sueños y pesadillas. Después, están los guiños a Berberian Sound Studio (Peter Strickland), Venecia Rojo Shocking (Don’t Look Now, de Nicolas Roeg), y Sinister (Scott Derrikson). La estructura central es la del thriller de terror psicológico con muy convenientes pistas falsas y típicas vueltas de tuerca. A la vez, también hay rasgos propios del cine de terror clásico, léase el de la vieja escuela, sumados a los fantasmas del mucho más reciente terror japonés, el found footage, una buena cuota de espantosas pesadillas,  y no poco gore.

 

Es que lo pesadillesco (sea real o no), lo que inquieta y mucho, lo que da miedo, en El canal del demonio se hace muy palpable, se siente bien cercano y envolvente. Porque la atrapante y sugestiva fotografía de Piers McGrail junto al muy expresivo e impactante diseño de sonido construyen una atmósfera pesada y pregnante, y una poética del horror que tiene imágenes imborrables – un bebé que nace muerto de una mujer muerta, un esposo enfurecido que apuñala incesantemente a su esposa, un baño inmundo con un demonio también inmundo.

 

Por otro lado, también es verdad que el guión inicialmente sugiere una mirada ligeramente diferente sobre un tema ya conocido, se mantiene fiel a esa mirada y hasta la expande un poco. Pero, después de comenzar el segundo acto, inexplicablemente la abandona y pasa a incorporar demasiados recursos del género de un modo un tanto desordenado y bastante arbitrario. Este exceso involuntario le quita peso al drama, como si el realizador hubiera perdido confianza en su relato y entonces, por las dudas, intenta rellenarlo con lo que tiene a mano. Entonces, el abuso de lugares comunes redunda en que, como ya se sabe, más es menos. 

 

A favor, hay un final oscuro, ominoso, y hasta cierto punto sorpresivo, que gran parte de Hollywood hoy en día muy probablemente no se atrevería a narrar. Por suerte, el cine irlandés de terror sí lo hace y muy bien, sin concesiones.

 

El canal del demonio (The Canal, Irlanda-Reino Unido, 2014) - Puntaje: 7 

Guión y dirección: Ivan Kavanagh. Con Rupert Evans, Antonia Campbell-Hughes, Hannah Hoekstra, Kelly Byrne, Steve Oram. Fotografía: Piers McGrail. Duración: 92 minutos.

  

 

 

 

 

 

 


 

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